El sombrero de Vida
Novela de Augusto Cesar
A Vidalia Gutiérrez,
la dama de los sombreros
“Sus caminos estaban trazados
desde el principio y no pudieron sino recorrerlos”, Isabel
Allende en De amor y de Sombra.
A Guillermo Núñez, por hacerme ver en sus ojos el cielo
catracho. A Faustino Portillo, el guanaco, flores de lis en su tumba.
“Hay tiempo para todo, e
incluso hay tiempo para que los tiempos se junten”, Louis Pauwels y Jacques Bergier en El Retorno de los Brujos.
2
En la
Montaña Roja del Sur de Tegucigalpa todo parece sacado de
otro mundo. Lo es... Al ver sus caminos, recuerda uno los senderos descritos en
el Popol Vuh cuando nos habla el
libro sagrado de cuatro caminos, uno de cada color. En Chocoyá,
Chichicastenango vi los cuatro. Esta montaña, en cambio, no era policroma sino
roja. Incluso las bugavinlias son sólo rojas. Aún más: Las flores que debieran
ser de otro color como las jacarandas (moradas) son rojas... todo en conjunto y
a distancia como una gota gigante de sangre que en el amanecer y el atardecer
parecen fundir la de la tierra con la del cielo.
En la montaña roja existe gran cantidad de árboles
mágicos. En el Club, cinco de ellos permanecen en constante otoño. Sus semillas
con el viento producen el sonido de las castañuelas. Otros cinco permanecen en
constante primavera... verdes y reflejan con el blandir del viento como si
fueran espejos de jade la labor de los elementales encargados de la clorofila.
En la montañita de enfrente, hay un árbol de copal y
otro de morro. El primero produce incienso que se eleva a la morada de los
dioses. El segundo, los frutos de calaveras en los que se convirtieron los
dioses de Xibalbá y de cuya escupida, al dar en la palma de la mano la Princesa Ixquic
fueron engendrados Junapú e Ixbalanqué. Alguna vez han intentado hacerlo a
otras doncellas.
-Conmigo quisieron hacerlo explicó Flor de Lis porque
esos frutos también han pensado que yo soy tonta. Los engañé haciéndoles creer
lo era de verdad y por ello me conservaba virgen. Nunca les conté que desde los
quince años, con la experiencia bajo el anda de la Virgen yo ya no lo era. Se
llevaron la gran sorpresa. Hija de la gran puta, me dijeron. Pero mi mami no
era puta. En todo caso lo sería yo por no ser Virgen.
Del morro se pueden hacer muchos platillos, dijo Flor
de Lis. De su cáscara se hacen sonajas y guacalitos para beber agua, chocolate
o qué se yo. Las bebidas que se toman en esas jícaras pueden ser afrodisiacas o mortales. Son mortales
cuando uno orina sobre ellas antes de servir la bebida. Son afrodisíacas cuando
escupe la bebida. Usted
puede tomar el morro, echarlo en un poquito de agua con libra y media de azúcar para hacer miel. Lo
pone a hervir hasta que quede a punto de caramelo. Se siente cuando espesa
porque se vuelve pesado el líquido mientras uno le da vueltas entre la ollita
que lo está haciendo. Salen unos caramelos que quitan la tos increíbles. Pero si
usted quiere que le de tos a alguien, el proceso es a la inversa.
Del centro del árbol de copal salen criaturas de otra
dimensión. Muchas veces se quedan en silueta y no definen sus rasgos y sus
rostros. Dentro del árbol de morro hay seis árboles más de morro haciendo siete
en conjunto. Puede ser la puerta del cielo o el infierno, dependiendo de uno
decía Flor de Lis...
-¿Sabe una cosa Mario? Yo sabía que usted iba a
venir. Sabía cómo era. Sabía a qué venía. Por ello, no tengo miramientos en
revelarle mis secretos al salir de la
tumba. Mi tío lo trajo a trabajar aquí pero como yo no soy tan tonta como me
creen sé más cosas suyas de las sabe mi
tío y de las que sabe usted.
-¿Y qué sabe de mi?
-Su misión, sus nahuales, su espejo inverso con
Cholopo. Lo de la
Fraternidad de los Characoteles. ¡Todo!
-¿Y quién se lo contó?
-Su padre, el guerrillero Calixto. El se la pasa
siempre sentado entre el árbol de copal y morro. Usted lo ha visto pero no lo
ha reconocido. A mi tío le intriga porque parece una estatua viendo fijamente
el horizonte y tampoco sabe quién es.
¿Ve que no soy tan tonta Mario? Fue su padre, el guerrillero Calixto
quien lo trajo para acá y ya me lo había dicho.
-¿Y qué hace allí sentado sin moverse?
-Esperándolo a usted. Cuidándolo. Y esperando también
que se muera el Arcángel de la
Muerte. Ya le dije que el árbol puede ser la puerta del cielo
o el infierno y él quiere antes que él entre al inframundo darle una verguiada
a nombre de la historia.
Desde entonces empecé a comunicarme con mi padre, el guerrillero
Calixto fuera de mis propios sueños. Sólo me asomaba a la ventana de mi oficina
y al verlo en medio de aquellos árboles, sentado, viendo el horizonte, percibía
de inmediato y hablamos de lo que ambos quisiéramos. Llegué hasta a regalarle
el Sombrero de Vida para que todos supieran que aquel hombre de alguna manera
estaba relacionado conmigo. Además, el era el único digno de tener el Universo
en su cabeza. Yo de vez en cuando se lo prestaba para ver las cosas claramente.
Este Mario es reraro, decía el gerente del Club. Pero es eficiente. Por eso no
lo despido. Yo sé que no es reraro, pensaba Flor de Lis cuando lo oía decir eso
pero mi tío cree soy tonta. Por eso no le digo nada. Aquí nadie despide a
nadie. Sólo el destino. Sólo el destino.
Muchas veces veía yo a mi padre, el guerrillero
Calixto andar sobre las nubes o el agua. Sabía que los sapos, las serpientes,
los zopilotes y otras aves que en esa montaña hablan y comunican cosas como si
fueran libros de biblioteca lo respetaban. Los sapos croan geografías de todos
los mundos. Las serpientes se especializan en la historia de todas las
humanidades. Los zopilotes, en medio de su altivez parecen paraguas y en vez de
comer carroña comen Ciencia y Pedagogía. Los perros son más fieros. Imitan al hombre
creando una civilización de ladrones de basura. Los zompopos en ejército se
dividen las áreas de las matemáticas. Los mosquitos en nubes aparte de
atormentar a las personas se entrenan en deportes. Las hormigas filosofan
diciendo cosas tales como que todos los mundos son iguales aunque diferentes o
diferentes aunque iguales. Mi padre, el guerrillero Calixto es el observador
alquimista de todo aquello y estuvo allí siempre cuando se ganó la eternidad.
Mi mejor compañero en aquella montaña roja del Sur de Tegucigalpa.
Lamentablemente, el Gerente del Club nunca tuvo la
capacidad para apreciar todo lo que era la Montaña Roja. Intuía
algunas cosas y le parecían bonitas otras. Pero jamás logró captarlo todo
gracias a su adicción al alcohol y a las drogas. El mismo reconocía que eran
como sumirse en un mundo de sombras y que así lo prefería. Se trata de un
hombre que del amor sólo había conocido el dolor y que huyendo de él prefería
entregarse al instinto y las bajas pasiones. Es así como su vida era una constante
aventura y un ir y venir a ninguna parte tal y como Flor de Lis lo definía por su
conducta en el supermercado: Mi tío no sabe vivir, explicó, porque todo lo que toma lo devuelve después.
Para no gastar, dice. En cambio yo, llevo una lista, tomo lo que necesito y
salgo de inmediato. Eso es saber vivir. Aunque la gente piensa que soy tonta
porque a veces pido me envuelvan para regalo el jabón para lavar ropa o trastos
y me lo regalo a mi misma.
-El problema de mi tío es que es masculino. Usted ha
visto Mario que me pierdo en el árbol de la tercera dimensión. En la misma
moran los dioses del amor de todas las mitologías. Afrodita es mi instructora y
ella me ha enseñado que para ser perfecta no sólo debo conocer el arte de hacer
la cama sino el de deshacerla. De estar desnuda sobre ella para ser la hembra
perfecta. Porque en la cama no sólo se duerme sino también se despierta una.
Algunos estudian y comen allí. Es por ello que el señor Elefante me prefirió a mí
y no a mi tío y no es cuestión de que sean hombres y yo mujer. No porque dentro
de cualquier hombre puede haber lo femenino y dentro de cualquier mujer, lo
masculino. Depende de lo que uno decida para tomar el rol.
Cada uno de nosotros debe tomar discípulos y usted es
el mío en el arte de la cocina y de los quehaceres intelectuales. Pero en las
artes femeninas instruyo a mi protegida. A Nivia, a quien usted conoce. A ella
le he dicho que puede conquistar a cualquier hombre. Pero también la he
instruido que debe tener cuidado en sus actos porque los dioses son implacables
cuando uno seduce con malas intenciones. Uno debe seducir para que lo masculino
se mantenga erecto como los árboles y produzcan sombra, cobijo, protección,
arte, ciencia, tecnología... hasta la guerra. Pero uno debe seducir para dar
placer o amor. La primera regla es no acostarse de primas a primeras. Hay que
hacerse la difícil... hay que hacerles creer que ellos son los que mandan para
que cuando nos penetren se sientan dueños del universo... conquistadores...
reyes sobre nosotras. Muchas veces, cuentan los dioses protectores del amor de
todas las mitologías, eso sólo es pura ilusión. Lo femenino es lo inteligente,
lo que fertiliza, lo que da la vida... si
se da cuenta, el planeta es femenino. Es la madre Tierra pero antes de
ser madre ha sido hembra y antes de hembra, discípula instruida por los dioses.
Si bien el inicio es el mismo para seducir lo
masculino, se debe tomar en cuenta la individualidad de cada ser. Por intuición
lo conocemos y es así como yo a veces he dado la pauta con los hombres y otras
me hago la disimulada y dejo sean ellos los que lancen la propuesta. Pero
siempre es como yo quiero aunque ellos piensan que no. No hay peor cosa que
hacer el ridículo en el arte femenino. Primero desié al señor Elefante. Luego,
el destino usó a mi tío para traérmelo. Con él me hacía la tonta, la que no
sabía. Esperé el momento de más ardor en su necesidad de mujer y dejé me viera
bañándome desnuda. Me echaba el agua con guacal como danzando y él se me tiró
encima. Dejé que hiciera lo que quisiera y se instaló en mi cuarto. Allí ya fue
mío Muchas veces quería resistirse a mi seducción y me rechazaba. Me decía
cosas que a cualquier mujer ofenderían. Yo me hacia la tonta, como que no oía
porque en sus momentos de ardor no había nadie más que yo allí. Cuando los dioses ven mala intención en la
seducción no dejan que las circunstancias sean propicias pero estas lo son y
una debe aprovecharlas. Se cuando tiene una erección y vendrá a mi. Siento un
infraolor que me avisa y dejo que haga como él quiera porque mientras él piensa
me posee quien realmente lo posee soy yo. Parezco tonta pero no lo soy.
Ahora bien, los dioses no hubieran hecho propicia mi
relación con el señor Elefante si mis intenciones no hubiesen sido buenas con
él y conmigo. Mi deseo era simplemente amar a un hombre y ese hombre necesitaba
ser amado. En cambio, a mi tío no se le cumplió porque su deseo siempre tiene
una mala intención implícita que nada tiene que ver en el amor. Para él la cama
es un lugar de sometimiento, de mostrar su poder. Y él si penetra no es por
amor sino para tomar posesión de un objeto. Y eso es lo que hacía con el Señor
Elefante. En cambio yo, le doy amor. Y como él, aparte de hacerme el amor,
comer la comida que le doy, gastarse el dinero que trabajo ve televisión todo
el día patas arriba acostado en una cama, me encargo de alquilarle siempre
películas para que el fin de semana en vez de ver tele vea algo de buen cine.
En medio de la docena de películas que alquilo para él, le pongo una que otro
porno para que se me caliente y luego poder yo enfriarlo. Lo bueno es que yo
siempre quiero enfriarlo. Pero si no
fuera así, le prepararía un fresquito de Pozole. Se hace con agua
hervida, vainilla, harina de maíz molido o masa de maíz cocido, canela. Se le
agrega mucho hielo y le quita a uno cualquier tipo de calor. ¿El secreto?
Hacerlo en agua hervida con calzón de mujer. Al derecho es para calentarlos y
al revés es para enfriarlos. Pero hay que tener cuidado que el calzón no lleve
la etiqueta con la marca. No
sé por qué, fíjese Mario, pero si lleva marca no sale lo que uno pretende. Así
que es mejor asegurarse no lleve etiqueta y si el calzón la tiene, quitársela.
Ahora bien, aunque usted sea hombre use calzón porque recuerde que el arte de
seducir es femenino. ¡Nada de calzoncillos para esta receta!
Usted no crea que yo soy tan tonta. Una forma de
desquitarme de mi tío fue usar un calzón de Nivia cuando le hice el fresquito
de Pozole. Por eso es que la desea a morir. Como yo le lavo la ropa a ella, ni
cuenta se dio que le quité el calzón e hice mi trastada para que mi tío se
enculara con ella. Hasta le dijo que se divorciara de su marido y que
abandonara a sus cinco hijos. Pero ella no es tonta y con mis consejitos, usted
ya sabe. Y es que Nivia, como buena representante de Afrodita en la tierra, ha
heredado mis virtudes... usted me entiende, Mario. Ella debe ser lo que es con
su marido y no con él. Pero él enculado, qué va a darse cuenta.
-¿Y si ella accede a las proposiciones del Gerente?
-Depende porque si le hace daño a su marido que es un
buen hombre y a sus hijos, los dioses le retiran las virtudes y su ayuda. Pero
si es sólo para refrescarse un poco y nutrir su matrimonio, la cosa pasará por
desapercibida ante los ojos de los regidores del amor. Sobretodo, cuando ya ha
sido advertida. Antes que usted llegara, a Nivia le gustaba uno de los meseros
del Club. Pero ella no a él. Mi tío quiso aprovecharse para acostarse con los
dos al mismo tiempo. Pero él le dijo que no le gustaban los culeros, los gays.
El se enojó diciendo que ella era una prostituta y que su casa no era un burdel
y aprovechó que el marido de Nivia llegó a traerla y le pegó al mesero. Yo me
moría de la risa al ver cómo mi tío es usado hasta por los mismos dioses. A
veces pienso que mi tío si va a acostarse con ella porque mi tío pretende
terminar en la cama con ella y el marido ya que su delirio es un trío. A ver
qué dice el marido. A ver qué dice ella. A ver qué dicen los dioses. Puede
caerles muy bien el asunto siempre y cuando refresque el hogar. Mientras tanto,
ella le hace creer a todo mundo que ve a mi tío como el padre que nunca tuvo.
-¿Y qué pasaría a la hora de ser ella castigada con
usted?
-Conmigo nada, toda vez esté de acuerdo y me aleje de
ella sin compadecerme en su desgracia y sin tampoco decirle nada.
Generalmente, los dioses pierden en la
incertidumbre... en la ansiedad... en la desesperación... en la neurosis... en
la locura.... en la muerte misma. Una cuando cumple la misión de tener discípulos
corre siempre el riesgo de verlos corromperse, destruirse a sí mismo. Es parte
de los dolores que nos hacen crecer. Si eso llega a pasar quiero que me preste
el Sombrero de Vida para ver las cosas objetivamente y sin sentimientos porque
me decepcionaría Nivia.
Flor de Lis me explicó que los dioses tenían
reservada una misión especial a Nivia: Escribir el Manual de la Danza en la que iría implícita los secretos de los
movimientos del Cosmos que condensamos los seres humanos a la hora de bailar.
Nivia, sin saberlo, se apasionó desde niña por todas las disciplinas que
implicaban movimiento: Danza, baile, deportes, sexo. De hecho, cuando salíamos
con el Gerente del Club, Flor de Lis y el Señor Elefante, nos gustaba bailar
horas enteras y siempre me daba la impresión que se difuminaba entre la iluminación
y efectos especiales de la pista de baile o que entraba en trance, lo cual
atribuía yo a su ascendencia costeña. Cualquier tipo de pista se rendía a sus
pies. Desde las más sofisticadas de la Zona Viva de Tegucigalpa hasta lugares
folklóricos como el bar Bolero´s, antro del Centro Histórico donde convergen
droga, sexo pagado, música estridente y trances de todo tipo con seres del
mismo infierno.
Cuando Nivia y su marido, me invitaban a verlos jugar
deportes de pelota a cualquier cancha, parecía que Nivia se convertía en el
movimiento mismo. Cuando nadaba en la piscina del Club, Nivia parecía tornarse
agua. Le hace mérito a su nombre ¿verdad?, exclamaba el marido en nuestras
conversaciones cuando yo exaltaba su dedicación y esfuerzo a lo que fuera movimiento.
Parece una nube blanca como el algodón o la nieve que parece moverse sola y a
voluntad con el viento..
A propósito y cambiando de tema, Mario, me dijo Flor
de Lis, me gustaría le dijera a Guillermo la verdad. Le dijera por qué ve usted
el cielo catracho en sus ojos. Por qué él se llama Guillermo. Aproveche que va
a acompañarlo a España al juicio de los militares. Sin duda, va a caerle mal el
asunto por una parte pero le encantará por usted. Acepte mi consejo acuérdese
que yo sé lo que le digo siempre.
Antes de irse a España, vamos a invitar a Guillermo a
comer un dulce de sandía. Así le verá el lado dulce a lo que usted va a
decirle. Se toma la
sandía, se le quita la cáscara de encima, dejando la carne blanca que nadie
come y el interior rojo. Al estar pelada, se parte en varios pedazos.
Dependiendo la intención, es la fruta con que se acompaña. Nosotros le
pondremos melón con cáscara y jocotes tronadores, conocidos aquí en Honduras
como ciruelitas. Lo ponemos en una olla a hervir con poquita agua y bastante
azúcar, dependiendo la cantidad
y como la intención
es la que usted y yo sabemos, ni bien empiece a hervir vamos a echar una
fotografía suya Mario y de él para que estén unidos siempre. Tienen que ser
fotografías separadas. No una en la que estén juntos porque si la intención fuera separar, la fotografía
tendría que ser de los dos juntos, se corta con un cuchillo de cocina y se
echa. ¿Me entiende? Se une lo que está separado y se separa lo que está unido.
Y así fue. Antes de irnos a España, Flor de Lis y yo
invitamos a Guillermo a comer aquel exquisito postre. Al llegar, al viejo
continente, esperé el día después del estreno de El Hijo de los Dioses, mi última obra de teatro de tema gay
que coincidía en ser el día previo a las
audiencias de la Corte
en la que me enfrentaría con el Arcángel de la Muerte y el pasado de mi
Patria.
-Yo sé que vienes por solidaridad conmigo al juicio y
entenderé si decides no hacerlo, después de la noticia que voy a darte, le
dije.
-¡Noticia! ¿Qué noticia?
-Te he contado que mi bisabuelo paterno se llama José
Guillermo.
-Si. Y luego que tu abuela paterna se llama
Guillermina en honor a él. Y que ella salió en lo ecuánime y decente igual a
él. Y que tú lo artista, lo tienes en parte gracias a él que era uno de los
músicos más importantes de Morazán, El Progreso, su pueblo natal. Y que tu tío
abuelo, Pedro, su hijo más pequeño, heredó sus dotes naturales y sobrenaturales
como aquella de tomar la hoja de cualquier árbol y sacar de ella melodías
conocidas y desconocidas y que tú piensas que el estado dionisiaco de Pedro era
una especie de trance en la que se comunicaba con sus antepasados. También me
has contado que uno de sus bisnietos, el
hijo de tu tío paterno, tu primo, se llama José Guillermo en honor a él.
También, tu prima, la hija de tu tía Margo, se llama Guillermina.
-Mjú. Pero hay alguien más en la familia que también
se llama Guillermo.
-Nunca me has hablado de...
-Se trata de un hermano mío sólo de papá.
-Me has hablado de tu hermana Patricia, propia de
madre y padre. De los de padre oficiales, Arturo y Alejandra... y de otros dos,
hombre y mujer. El hombre se llama Danilo y la mujer....
-No es mujer sino hombre y se llama Guillermo.
Ni bien Guillermo se enteró era mi hermano, me
abrazó. Me da vergüenza ser hijo de un guerrillero, me dijo pero contigo es
como...Ay no... te va parecer estúpido pero delicioso como el postre de sandía
que me convidaron tú y Flor de Lis antes de venirnos a España.
Como siempre lo que pienso lo digo, no pude
resistirme de decirle a Flor de Lis que en medio de su apariencia de niña
tonta, ella hacía lo que le daba gana y manejaba las cosas siempre a su antojo.
Todo lo contrario sucede con su tío quien aparenta ser inteligente pero no lo
es. La comparación es válida: Cuando ambos piden amor, ella, aparentemente
tonta, lo tiene y es él quien se lo lleva. Cuando él pide amor, ella no le
lleva nada y debe ir a las esquinas a comprar. Pero como lo que se compra es el
sexo, amor nunca tiene. Tal vez por eso llegó a la conclusión que sus levantes
nocturnos, hombres o mujeres deben ser para incrementar su fortuna. Su objetivo
final ya no es el coito sino al tener desnudos o desnudas a las personas,
contarles los vellos de los genitales, anotar el número en una libreta y al día
siguiente salir a comprar un billete de la lotería, correspondiente a dicho
número.
Todos piensan que soy tonta, dice Flor de Lis. Pero
no lo soy. Por ello, estoy segura que mi tío jamás se va a sacar la lotería. Sé
que la lotería es cuestión de suerte y no de pelos. Menos púbicos. Cierta vez,
mi tío enganchó en la calle a un marero... era sucio y mal oliente. Lo metió a
un taxi y lo llevó a nuestra casa de Comayagüela. Allí lo desnudó pero el
individuo dijo que el calzoncillo no se lo bajaba porque él no era gay y no iba
a tener relaciones sexuales con semejante viejo.
Mi tío le rogó, le lloró, patalió. Suplicó que le
cumpliera.... Pues, el individuo accedió cuando le dijo le iba a dar algunos
lempiras y ¿cuál sería su sorpresa al ver que aquel muchacho no tenia vello
púbico porque se afeitaba los huevos? Tanto que me costó bajarle el calzoncillo
y tanto pisto para nada, pensó. Así que lo dejó allí, en su cama y salió con
los mendigos que duermen en la esquina del Hotel Honduras. Al manosear a la
vieja que duerme en la esquina, esta lo maltrató.
-Hijo de la gran puta, andá a tocarle la cuca a tu
madre, le dijo.
Lo sé porque como de tonta no tengo ni un pelo salí
tras él dejando la puerta abierta de la casa sin antes no dejar de cerciorarme
que mi tío salió sin sus llaves. Cuando le dijo mi tío a la vieja que sólo le
quería contar los pelos, le dijo que estaba bueno y como llevaba años sin
bañarse, cuando abrió las piernas salió un tufo a desagüe que tardó por lo menos un mes para que la Municipalidad lo
extinguiera. Por fin, mi tío tuvo un poco de decoro y desistió de su hazaña al
darse cuenta que aquella señora estaba llena de ladias. Me imagino que le dio
asco.
-Pues si querés así, bueno y si no anda ve qué te
conseguís hijo de puta. Esos animalitos son mis únicos amigos y no me los voy a
quitar por vos.
El resto de menesteroso se despertó y empezaron a
hacer cola exigiendo que mi tío les contara los vellos. Al primero no lo quiso
porque los tenía muy largos y enredados.
Con el segundo, ya iba contando la mitad cuando llegó a una cana y no sabías si
incluirla o no. Mientras el tomaba tiempo en su decisión, yo entré a la casa y
le puse cara de tonta al muchacho que estaba desnudo esperando que mi tío le
pagara. Sin decir más me empujó a la cama y me hizo el amor varias veces. Cuando
regresó mi tío, me fui para otro lado porque si nos pescaba me iba a echar de
la casa de nuevo diciéndome era una cualquiera y cuando se le olvidara me iba a
volver a llamar suplicando mi regreso porque soy su sobrina favorita.
Mi tío le dijo al muchacho que qué hacía allí y le
dijo que esperando que le pagara. Mi tío le dijo que no le iba a dar nada
porque tenía los genitales pelones y entonces el muchacho amenazó con ahorcarlo
con una correa. Mi tío empezó a gritar y llegaron los mendigos a auxiliarlo. El
muchacho salió gritando de la casa, diciendo iría a la Policía porque había sido
violado. Todos se reían y le decían a mi tío que debe responder si él quedaba
embarazado. La que quedó embarazada y tuvo que abortar fui yo.
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