domingo, 5 de enero de 2014

El sombrero de Vida, 12

El sombrero de Vida

Novela de Augusto Cesar


A Vidalia Gutiérrez, la dama de los sombreros

“Sus caminos estaban trazados desde el principio y no pudieron sino recorrerlos”, Isabel Allende en De amor y de Sombra.  


A Guillermo Núñez, por hacerme ver en sus ojos el cielo catracho. A Faustino Portillo, el guanaco, flores de lis en su tumba.


“Hay tiempo para todo, e incluso hay tiempo para que los tiempos se junten”, Louis Pauwels y Jacques Bergier en El Retorno de los Brujos.


3

Aquellos dos hombres lucían sus cuerpos desnudos unos sobre de otro disfrutando del sexo prohibido. Dionisio, arriba, sentía sobre sus espaldas el calor de las luces. Apolo, abajo chillaba como mujer en orgasmo. Eso, eso, gritaba Dionisio copulando, yo soy tu macho y vos sos mi hembra. ¿Quién es mi hembra?, decilo, ¿quién? Yo, respondía con voz inaudible Apolo. He deseado tanto esto desde que vine y te me resistías. Me enloqueces Dionisio, me enloqueces. Tú también a mí. Me resistía hasta que ya no pude. Lo bueno es que esto no es amor sino lujuria y en medio de esta lujuria somos dos dioses que al juntarse vamos a crear cosas maravillosas.
Mientras aquel acto terminaba de consumarse entre gemidos, bramidos y jadeos, las luces se hacían tenues y el telón cerraba. El aplauso no se hizo esperar. Me di cuenta, le dije a Guillermo, que veía él sorprendido las escenas sexuales de la obra y cómo me veía de reojo. ¿Reproche o admiración? Ni yo mismo lo sé. A veces pienso que lo que tú escribes es para que lo lean los dioses porque todo mundo se asusta. Lo que pasa es que reflejan las cosas tal cual son.
No tardó en salirle a Guillermo lo catracho y me dijo: Los actores son muy buenos. Parecen coger de verdad... bien que se excita uno. Empecé a sonreír. Porque no me dirás que están cogiendo de verdad. No pude contener la carcajada y por ello dije: De repente... ¡Ay no! Parece que son gay y se han de gustar, dije inventando para ver hasta donde paraba el morbo provinciano de mi hermano. Además, aquí en Europa hacen sexo en todas partes, todos contra todos. No me extrañaría que en escena también. A mi no me extrañaría que la obra termine en una orgía con el público. Así será. Estás loco. Yo no me dejo. Además no te asustes porque lo harías conmigo. Yo mejor me voy, dijo queriendo irse.
Lo detuve tomándolo con fuerza del brazo. No es cierto nada. Ellos son actores y todo es fingido y el final es el que provocó el escándalo pero no porque haya una orgía sino por la implicación de la trama: Dionisio insiste en que quiere tener un hijo. Apolo sabe que él como hombre no puede dárselo. Entonces idea un plan: Dionisio y él tienen relaciones sexuales con una mujer y queda embarazada. El hijo nace, Apolo lo cría como propio y sigue siendo el amante perfecto. Por eso la obra se llama El hijo de los dioses. El título también es elemento por lo que lo quisieron censurar. Por eso te dicen el demonio de la Dramaturgia, ¿verdad Mario? Pues demonio o no, lo que tienes que entender, Guillermo es que yo no permitiré te pase nada o que vayas contra tus principios y si hay un nexo entre tú y yo no es sexual. Por ello, hoy debo contarte algo que debes saber. Te acepto Mario si eres gay. Ya iba a reírme pero la risa se contuvo por la ternura que me inspiró lo que añadió: Quisiera ser tu hermano. A Dios gracias, el postre de Flor de Lis había hecho efecto.
La Corte Española aceptó mi presencia y la de Guillermo en todas las audiencias. Fue tremendo ver a los implicados. Entre ellos, el Arcángel de la Muerte sobresalía por su sonrisa cínica. Ha de estar acordándose de lo que salió publicado hoy en un matutino amarillista de Madrid, pensé: La anécdota de que soñó que Dios lo había escogido para eliminar los males de Guatemala y que un arcángel, le dijo, que él era un arcángel humanizado que debía cambiar el destino de la vida y la muerte en el país. La cosa sería sólo parte del fanatismo religioso, como lo hizo ver un columnista en otro medio, porque arcángeles y Mesías hay en todas las sectas... pero a diferencia de los del Ejército Divino, éste lo es de la Muerte tal y como se verá en el juicio. El asunto fuera sólo cultural, puntualizó el periodista, sino hubieran miles de vidas de por medio.
Después de revelarle a Guillermo sus orígenes y haber regresado su estado de ánimo a la normalidad, me dijo, que estaba afectado más que por la familiaridad en sí porque aquello explicaba el sueño recurrente que tuvo toda su vida.
-La primera vez que lo tuve fue una vivencia real de muerte. Me caí. Me golpeé la cabeza y morí. Fui absorbido a la velocidad de la luz por un túnel... al pasar en el mismo como flotando vi como el camino estaba lleno de manos implorantes y suplicantes... Es el infierno, supe. Al llegar del otro lado del puente, una voz me dijo: No sigas porque debes regresar para explicar todo este sufrimiento. Desperté en el hospital pero la vivencia la he soñado desde entonces una y otra vez. Y ahora que sé esta verdad, el sueño se me ha aclarado: Las manos son del infierno efectivamente pero no el infierno clásico que dicen hay después de la muerte sino el del pueblo. Y la vos es la voz de mi padre, el bisabuelo Calixto que es a la vez la voz de los sin voz. Por otra parte, Mario, no por gusto estoy aquí en España contigo y el resto de la familia.
Al escuchar declaraciones de testigos e implicados, estaba yo fragmentado porque mi alma estaba en otra parte. Delante de mis pupilas desfilaban personajes como monseñor Juan José Gerardi, Jorge Carpio, Irma Flaquer y miles de miles de caras anónimas que, pese a oír sus nombres, podían tener una u otra facción, personalidad, cuerpo, genética. Pero lo que más estaba presente era el recuerdo aquel, de cuando mi padre, el guerrillero Calixto me dio un documento de varias páginas. De inmediato lo reconocí porque el Arcángel de la Muerte las quemó delante de mí en el fuego de la chimenea de la biblioteca de su casa cuando me citó para darme la noticia que mi padre, el guerrillero Calixto había aparecido muerto y torturado en las aguas del Río Motagua. Parece que se quiso salir de la guerrilla y sus mismos compas lo mataron, dijo mintiendo. Es el testamento de tu papá pero lo quemo porque sólo dice tonterías porque él no tenía propiedades y avergüenza tenga tantas faltas de ortografía. No sé cómo logró hacer estos garabatos si era analfabeto.
Pero esas hojas las quemó aquel día, dije a mi padre, el guerrillero Calixto. No, lo que pasa es que tú no sabes que las historias pueden regenerarse y mientras él pudo haber quemado el documento, yo te lo estoy dando porque al fin de al cabo estos papeles son para ti. En ese momento sonó mi celular. Era Cholopo. Dijo estaba en Tegucigalpa y quería verme. Mi primera sorpresa es que ese celular lo había comprado el día anterior y no era posible que el tuviera el número. Te aconsejo, dijo mi padre, el guerrillero Calixto, que le hables porque así como hay un Cholopo que consumió las cenizas y se lo llevó el viento, hay otro que es diferente y es el que te está llamando. Igual que los papeles, hay unos que quemó el Arcángel de la Muerte y otros que te acabo de dar. En nuestra primera cita, volvió a repetirse entre nosotros una conversación cotidiana: La de Laura y el gringo.
-El le tiene mucha confianza a ella, dijo. El usa preservativo porque no quiere tener hijos aunque creo que, en el fondo, si quiere y por eso ella no toma pastillas. La ama mucho porque la conoció en un convento de Brasil donde ella iba a ser monja.
-¿De veras fue monja?
-Si.
-Tiene cara de eso. De una mujer sencilla.
-Parece india de aquí. De esos indios maravillosos que han forjado la historia y de quienes me siento muy orgulloso de vivir entre ellos.
¿Y el racismo?, pensé. Pero luego mi padre, el guerrillero Calixto intervino: No pidas explicaciones todavía hasta que hayas leído mi testamento. El Arcángel de la Muerte no los quemó y yo te lo di porque al fin de al cabo para ti lo escribí. Pero no te fijes en que soy analfabeto o tengo faltas de ortografía sino en el espíritu que es lo que quiero rescatar en ti y mis descendientes.
Me hizo jurarle que lo tomaría como un documento de iniciación. De regeneración de la historia... la mía personal... la de nuestra familia... la de mi Patria... la de la  Humanidad.... la del Cosmos.  Gracias padre, dije, dándole un beso en las arrugas de sus manos. No son arrugas, me dijo. Son señales de tortura.
Todo cambia m´hijo, dijo mi padre, el guerrillero Calixto. Pero para todos es diferente. Conmigo sucedió cuando leí a Dios en una hoja de hierba. Desde entonces la hoja de hierba dejó de ser algo verde en el suelo para convertirse en páginas y páginas de libros que los iletrados podíamos leer. Así que no te asustes si aquí está íntegro ese papel quemado y si ese hombre convertido en perro que quemaste -¡qué raro!, el fuego otra vez- no está muerto y es otra cosa del monstruo que mataste. Pero nunca olvides: Las opciones son cosa tuya. ¿Por qué crees que tu el Arcángel de la Muerte quemó mi testamente? Porque él solo vio allí faltas de ortografía. Pero si hubiera visto lo latente en las faltas, jamás hubiera pensado que yo era analfabeto o no sabía escribir. Jamás hubiera quemado las hojas y él mismo te las hubiera dado. Entender también es otra opción m´hijo.
En el intermedio de aquella sesión, Guillermo y yo fuimos a un café cercano para esquivar a los periodistas. Mientras yo ordenaba, él solicitó el periódico del día en cuya carátula decía: Casos de Guatemala... Mientras bebíamos los capuchinos, empezó a leer fragmentos del reportaje.
·         “La subdirectora del periódico la Nación, Irma Flaquer Azurdia, fue atacada por ocho pistoleros que la secuestraron el 16 de octubre de 1980, después de disparar contra su automóvil, el cual conducía su hijo por la ciudad de Guatemala. Su hijo de 23 años, Fernando, fue gravemente herido en el asalto y llevado a la emergencia del Hospital General donde murió. La Licenciada fue sacada del automóvil en que viajaba por los hombres armados e introducida a otro vehículo. Esta activista pro derechos humanos y notoria crítica de las fuerzas de seguridad en Guatemala había sobrevivido a un atentado anterior en el que una granada de mano explotó dentro de su auto. También era una de las responsables de la línea editorial de su periódico. Tenía 42 años al momento de su secuestro y desaparición”.
·         “Jorge Carpio Nicolle, el periodista y propietario de Diario El Gráfico, es asesinado el 3 de julio de 1993, por 30 hombres en una emboscada en la periferia de la conflictiva Chichicastenango. Había sido candidato a la presidencia tres veces y fundador de la Unión del Centro Nacional, partido político con el que buscaba una solución pacífica para la guerra civil guatemalteca. Tenía 60 años al morir y en su asesinato político murieron otras tres personas”.
·         “Monseñor Juan Gerardi al ser obispo de la Verapaz y El Quiché vivió en carne propia la realidad nacional. Estuvo exilado pero al volver a Guatemala coordinó el Proyecto de Recuperación Histórica para acompañar y ayudar a las víctimas del conflicto armado a redescubrir su dignidad y sanar sus heridas. Después de presentar el informe fue asesinado el 26 de abril de 1998”.
Siento que todo esto está macabramente relacionado, dijo Guillermo. Y no sólo por el área geográfica. Aunque esto es muy significativo porque matan a Carpio en Quiché, a las orillas del río donde Cholopo tiró los vestidos de su madre y Gerardi fue obispo de allá y tú estuviste en Zacualpa casi accidentalmente y.... Guillermo no dijo más y prefirió seguir leyendo las cosas que más le espantaban.
·         “El jueves Santo 2 de abril de 1981, en una de las poblaciones de El Quiché arrasaron la comunidad de ochenta familias, quemaron las casas y cosechas, destruyeron todo para que la población no pudiera regresar... quebraron las piedras de moler, saquearon las cosas, comieron los alimentos que la comunidad tenía preparados para la fiesta... parte de la población logró huir, otros fueron capturados y concentrados... a unos los mataron con cuchillos, a otros con balas, con lazo a niños, mujeres embarazadas, ancianos... a algunos enterraron el dos agujeros”.
·         “En otra aldea, el  2 de mayo de 1981, los reunieron a 23 hombres que fueron obligados a caminar hasta una escuela... sólo dejaron ir a un anciano y al matar a los 22 les partieron los cráneos y se comieron sus cerebros... Cuando los soldados se fueron, la gente fue a mirar y en la escuela encontraron platos en la mesa que contenía masa cerebral”.
·         “Cuando el conflicto fue más fuerte y despiadado, cuando se hacía más difícil o imposible la vida hasta llegar a su negación más absoluta, cuando los que mandaban se arrogaban el derecho de decidir quién debía morir, la Iglesia optó por el Dios de la vida y se comprometió a combatir la muerte. La persecución contra la Iglesia era abierta e implacable. Ya no se miraba el signo ideológico: ser catequista o sacerdote en El Quiché, se tomaba como una actitud de reto, que se reprimía sin miramientos. Había que acabar con los curas del Quiché, incluso con el Obispo ¡porque todos eran comunistas y guerrilleros!”.
¡YA CALLATE GUILLERMO!, grité. Todas esas son píldoras para seguir envenenando el alma. Si, pero peor es seguir viviendo en la ignorancia. Usemos el método de nuestro padre, el guerrillero Calixto: Aquí tengo su testamento, dije abriendo mi maletín y sacando aquellos papeles. Y aquí tengo la carta que me envió la pareja de Cholopo pidiendo ayuda y por lo que me metí en líos con él. Veamos las cosas de otra menera. Cambiemos la realidad nosotros. Y nos pusimos a leer la carta de los tormentos de aquel hombre que ahora parecía algo más grande que el cielo.
Ces  sentía que era el infinito completo el que rodeaba con sus brazos al abrazar a Cholopo. Tres lágrimas rodaron por sus mejillas, después de escuchar de sus  labios lo  que había sucedido hace diez años. ¿Como no iba a emocionarse si en labios de su amado tenia la respuesta a aquella pregunta intransigente que la noche anterior le haba hecho a la muerte? Se dio cuenta que hasta la muerte respeta el amor. Hasta la muerte respeta el cielo. Y que somos nosotros, los humanos, los que ni siquiera nos damos cuenta de lo que debe respetarse. ¿Como la muerte que ha estado siempre en el esquema del Universo no iba a hacerlo si el amor la trasciende, va mas allá de ella?
Esta parece una de tus historias. Para una de tus obras de teatro. O qué se yo, exclamó Guillermo.
Cholopo también estaba emocionado. El pasado y el presente convergían en aquel momento. Estaba vivo pero hace diez años estuvo muerto. Y regresó pese la paz. Pese la luz. Pese el amor de su abuela -muerta ocho años antes que él naciera- quien fue la que le dijo que aún no podía cruzar el puente. Con una experiencia como esa -confesó a Ces- la vida no es la misma. Cambia. Y si alguna duda le cabía a Ces, en ese momento Cholopo se reveló como su cielo. Tal y como el lago de Atitlán se lo dijo el pasado 20 de septiembre cuando al preguntarle si aún para él estaba encontrar el cielo en la tierra y el lago, develizó el telón de la niebla mostrándole el rostro de Cholopo y aunque en ese momento Ces no comprendía nada, todo iba a ser aclarado poco a poco.
Y es que tanto Cholopo como Ces saben que este mundo es transitorio y hay cosas mejores. Y qué alivio para Ces que ya no tendría  tanta dificultad de decirle a Cholopo que su tarea era mostrarle a todos que en esta tierra está el cielo... que inicia en cada uno y que todos somos ángeles. Obviamente si Cholopo aún no percibía las cosas como Ces era  de esperar que terminara de despertar. No cabe duda que la muerte deja a Cholopo en la tierra para que se encontrara con Ces y cumplieran su tarea al amarse y por algo se llevó a la abuelita antes... para que no lo dejara cruzar el puente entre la vida y muerte antes de tiempo.... y por algo, pese al dolor cegador que vivenció Ces, Ángel Manuel, su ex pareja debió cruzarlo.
¿Donde estabas?, preguntó Cholopo al darse cuenta que Ces estuvo muy cerca de él, en medio de personas que conoció desde su infancia y con quien Ces compartió la cátedra. ¿Por qué no te había visto?, le dijo. Tal vez me habrías caído muy mal, le respondió Ces quien en el fondo sabía que esa no era la mejor respuesta sino que aún no era el momento de encontrarse. Por eso no vaciló en abrazar al infinito al apretar entre sus brazos a aquel que representaba lo más fuerte que había sacudido su alma durante toda su vida y que le inspiraba un terror grandioso de perder la cordura y alejarse de la razón. Yo no se quien eres, sólo se que eres mío, pensó Ces y en voz alta dijo: Y no estoy por dejarte ir.
Y pensó en poder ayudarle a sanar las heridas a Cholopo. En hacerle las alas con las que podían volar al cielo... en enseñarle la puerta que estaba en el centro de su propio cuerpo y que se traduce en amor, en arte, en poesía, en inspiración, en locura.... que le dan la razón a todos aquellos que han ofrendado su vida por los ideales más sublimes.... por el amor.... por la sabiduría... por la justicia... por la verdad.....
Me gustan tus ojos, dijo Cholopo a Ces. Aunque tengo miedo a perderme en ellos, pensó. Eso me dicen todos, respondió Ces sapiente de su cursilería pero orgulloso de poder tener aquellos ojos con los que veía el alma de las personas y en ese momento contemplaba todo el ser verdadero del  aquel que  le demostraba otra dimensión del amor. Quiero estar contigo siempre, pensó. Quiero ayudarte. Cuidarte. Amarte. Venerarte. Y todo eso le transmitía mientras las yemas de sus dedos exploraban el cuerpo de su amante quien sin eyacular sentía orgasmos inexplicables. La ropa no fue obstáculo ya que sin quitársela, debajo de ella los dedos hacían su trabajo. Es raro, pensó Ces, esto no es sexual y me demuestra que somos iguales hasta en esto. Si quisiera entraría en su mente, en su alma, en todo su universo. Pero no. Prefiero sólo contemplarlo porque estoy seguro que siendo tan igual a mí puedo quedarme allí y perderme ante la ilusión de estar en mí. Y no quiero. Siendo él pasión yo seré razón. Siendo él emoción seré yo pensamiento. Siendo él caos, seré yo orden. Ese es el equilibrio, la armonía, la felicidad plena.....

GENESIS
Deja que te seduzca
ángel exhausto del dolor y de la pena

Deja que me apodere
de la mirada de tus ojos tan divinos

Deja que sople sobre el barro
y reconstruya tu derrumbe interno

Deja que te ame, te  quite el cansancio, el dolor, las penas
que cure tus alas y te enseñe  a volar de nuevo

Déjame apretarte en abrazo eterno
-como los del Encuentro el jueves y de mi casa de ayer viernes-
y completar con ellos  mi nuevo cielo
para que al estar concluido en sus mínimos detalles
poder invitarte a entrar a tomar posesión de él
y ayudarte así a reinventar en 7 días el tuyo

Deja revolotear  libre  mi locura creativa
junto a tu luna escorpiona

Deja que levante tus aguas con viento geminiano
acaricie tus cabellos y bese tus pies de muso

Deja que mi voz se fusione con tu verbo en Génesis
para atraer el origen de  todo Universo creado

Cholopo disfrutaba aquellas caricias, abrazos y besos. Quería explicárselo todo pero no podía. ¿Quien explica lo superior? ¿Quien explica el amor? ¿Quien explica el cielo? Cuando murió se dio cuenta que todo eso es inexplicable. Todo ha querido salir en los trazos de sus pinceles. Ya había creado una obra con diferencias asombrosas a lo que había hecho antes. Su amigo Mario lo había percibido. Ojalá sea cierto, le dijo a Ces cuando éste le comentó que eso parecía estaba sucediendo porque él necesita del cambio que sólo el amor puede darle.
Pese el olor a sudor y el sabor a sal, Cholopo besaba el cuello de Ces. Era un éxtasis profundo. No quiero perder la razón, pensaba. ¿Hay razón en el cielo? Sé que estoy en el cielo pero no sé en qué confín del mismo. Por eso no quise ver la pintura, temiendo un confín de locura... de irracionalidad... de instinto inferior. De pronto se dio cuenta que Cholopo cerraba los ojos al besar. ¿Por qué me tensaba tanto este momento que he deseado desde que lo conocí? Mi miedo no es  a que no lo entienda. Es a no enterarme yo mismo. Y pensó en convertir aquel éxtasis en un coito pero algo le dijo que aun no era el momento. Mucha calentura, si. Pero más lo otro: El amor... el cielo. Un cielo más sutil que aquel que inundó en rayos la ciudad aquel medio día del viernes 5 de septiembre.... Carlos Hugo no llegaba al almuerzo. Se demoró. Pero llego. Almorzaron. Al despedirse, Ces le dijo que tenía unos ojos lindísimos y se apretaron al despedirse en el estacionamiento. El cielo empezó a despejarse y Ces decidió caminar a pie para meditar mientras se dirigía al café de Augusto. Caminó varios kilómetros sin cansarse. Al llegar a El Encuentro, alguien que trataba de llamar en la cabina telefónica de enfrente y tenía algo envuelto en nylon en la reja de la puerta, le dijo: No hay nadie. Claro que si, dijo Ces. Y pensó: Este desconocido no tiene la menor idea de que yo vengo aquí casi todos los días y sé que están todos adentro. Pero sigámosle la corriente y quitémosle lo desconocido.
Yo me llamo Cholopo. Mi signo es Escorpio. Soy Escorpio Águila. Cumplo años el 1 de noviembre. Tengo 35 años. Soy pintor. Amigo de augusto. Mi número es el 9. Es el colmo, usted me conoce más que yo a usted. Yo me llamo Ces. Mi signo es Géminis. Soy entrometido. Cumplo años el 6 de junio. Tengo 38 años. Soy también artista pero de otra rama. Amigo y ayudante de Augusto. Mi número es el 7. Es el colmo, yo lo conozco más que usted a mí. Los dos sintieron la misma electricidad que generaban los rayos en el firmamento. De pronto alguien abrió la puerta y Cholopo se dio cuenta que Ces tenia la razón.
Me sentía acosado... acosado por sus preguntas... por invadir mi intimidad y luego porque yo teniendo mi vida planificada ya no podía seguir mis patrones. Ces le dijo que se callara y como Cholopo no lo hizo lo silenció con un beso que disfrutaron los dos sobremanera. Y eso -pensó Ces- que no le dije que lo reconocí al darme cuenta que en aquellos tanates iban sus pinturas. Este es sin duda, pensé, el pintor que dice Augusto que no pinta al pintar. Pero que por ser pintor algún día tenía que lograr a  pintar.


"Monseñor Juan Gerardi al ser obispo de la Verapaz y El Quiché vivió en carne propia la realidad nacional. Estuvo exilado pero al volver a Guatemala coordinó el Proyecto de Recuperación Histórica para acompañar y ayudar a las víctimas del conflicto armado a redescubrir su dignidad y sanar sus heridas. Después de presentar el informe fue asesinado el 26 de abril de 1998”.

viernes, 27 de diciembre de 2013

El sombrero de Vida, 11


El sombrero de Vida

Novela de Augusto Cesar

A Vidalia Gutiérrez, la dama de los sombreros


“Sus caminos estaban trazados desde el principio y no pudieron sino recorrerlos”, Isabel Allende en De amor y de Sombra.  



A Guillermo Núñez, por hacerme ver en sus ojos el cielo catracho. A Faustino Portillo, el guanaco, flores de lis en su tumba.


“Hay tiempo para todo, e incluso hay tiempo para que los tiempos se junten”, Louis Pauwels y Jacques Bergier en El Retorno de los Brujos.


2

En la Montaña Roja del Sur de Tegucigalpa todo parece sacado de otro mundo. Lo es... Al ver sus caminos, recuerda uno los senderos descritos en el Popol Vuh cuando nos habla el libro sagrado de cuatro caminos, uno de cada color. En Chocoyá, Chichicastenango vi los cuatro. Esta montaña, en cambio, no era policroma sino roja. Incluso las bugavinlias son sólo rojas. Aún más: Las flores que debieran ser de otro color como las jacarandas (moradas) son rojas... todo en conjunto y a distancia como una gota gigante de sangre que en el amanecer y el atardecer parecen fundir la de la tierra con la del cielo.
En la montaña roja existe gran cantidad de árboles mágicos. En el Club, cinco de ellos permanecen en constante otoño. Sus semillas con el viento producen el sonido de las castañuelas. Otros cinco permanecen en constante primavera... verdes y reflejan con el blandir del viento como si fueran espejos de jade la labor de los elementales encargados de la clorofila.
En la montañita de enfrente, hay un árbol de copal y otro de morro. El primero produce incienso que se eleva a la morada de los dioses. El segundo, los frutos de calaveras en los que se convirtieron los dioses de Xibalbá y de cuya escupida, al dar en la palma de la mano la Princesa Ixquic fueron engendrados Junapú e Ixbalanqué. Alguna vez han intentado hacerlo a otras doncellas.
-Conmigo quisieron hacerlo explicó Flor de Lis porque esos frutos también han pensado que yo soy tonta. Los engañé haciéndoles creer lo era de verdad y por ello me conservaba virgen. Nunca les conté que desde los quince años, con la experiencia bajo el anda de la Virgen yo ya no lo era. Se llevaron la gran sorpresa. Hija de la gran puta, me dijeron. Pero mi mami no era puta. En todo caso lo sería yo por no ser Virgen.
Del morro se pueden hacer muchos platillos, dijo Flor de Lis. De su cáscara se hacen sonajas y guacalitos para beber agua, chocolate o qué se yo. Las bebidas que se toman en esas jícaras pueden  ser afrodisiacas o mortales. Son mortales cuando uno orina sobre ellas antes de servir la bebida. Son afrodisíacas cuando escupe la bebida. Usted puede tomar el morro, echarlo en un poquito de agua con  libra y media de azúcar para hacer miel. Lo pone a hervir hasta que quede a punto de caramelo. Se siente cuando espesa porque se vuelve pesado el líquido mientras uno le da vueltas entre la ollita que lo está haciendo. Salen unos caramelos que quitan la tos increíbles. Pero si usted quiere que le de tos a alguien, el proceso es a la inversa.
Del centro del árbol de copal salen criaturas de otra dimensión. Muchas veces se quedan en silueta y no definen sus rasgos y sus rostros. Dentro del árbol de morro hay seis árboles más de morro haciendo siete en conjunto. Puede ser la puerta del cielo o el infierno, dependiendo de uno decía Flor de Lis...
-¿Sabe una cosa Mario? Yo sabía que usted iba a venir. Sabía cómo era. Sabía a qué venía. Por ello, no tengo miramientos en revelarle mis secretos al salir de  la tumba. Mi tío lo trajo a trabajar aquí pero como yo no soy tan tonta como me creen  sé más cosas suyas de las sabe mi tío y de las que sabe usted.
-¿Y qué sabe de mi?
-Su misión, sus nahuales, su espejo inverso con Cholopo. Lo de la Fraternidad de los Characoteles. ¡Todo!
-¿Y quién se lo contó?
-Su padre, el guerrillero Calixto. El se la pasa siempre sentado entre el árbol de copal y morro. Usted lo ha visto pero no lo ha reconocido. A mi tío le intriga porque parece una estatua viendo fijamente el horizonte y tampoco sabe quién es.  ¿Ve que no soy tan tonta Mario? Fue su padre, el guerrillero Calixto quien lo trajo para acá y ya me lo había dicho.
-¿Y qué hace allí sentado sin moverse?
-Esperándolo a usted. Cuidándolo. Y esperando también que se muera el Arcángel de la Muerte. Ya le dije que el árbol puede ser la puerta del cielo o el infierno y él quiere antes que él entre al inframundo darle una verguiada a nombre de la historia.
Desde entonces empecé a comunicarme con mi padre, el guerrillero Calixto fuera de mis propios sueños. Sólo me asomaba a la ventana de mi oficina y al verlo en medio de aquellos árboles, sentado, viendo el horizonte, percibía de inmediato y hablamos de lo que ambos quisiéramos. Llegué hasta a regalarle el Sombrero de Vida para que todos supieran que aquel hombre de alguna manera estaba relacionado conmigo. Además, el era el único digno de tener el Universo en su cabeza. Yo de vez en cuando se lo prestaba para ver las cosas claramente. Este Mario es reraro, decía el gerente del Club. Pero es eficiente. Por eso no lo despido. Yo sé que no es reraro, pensaba Flor de Lis cuando lo oía decir eso pero mi tío cree soy tonta. Por eso no le digo nada. Aquí nadie despide a nadie. Sólo el destino. Sólo el destino.
Muchas veces veía yo a mi padre, el guerrillero Calixto andar sobre las nubes o el agua. Sabía que los sapos, las serpientes, los zopilotes y otras aves que en esa montaña hablan y comunican cosas como si fueran libros de biblioteca lo respetaban. Los sapos croan geografías de todos los mundos. Las serpientes se especializan en la historia de todas las humanidades. Los zopilotes, en medio de su altivez parecen paraguas y en vez de comer carroña comen Ciencia y Pedagogía. Los perros son más fieros. Imitan al hombre creando una civilización de ladrones de basura. Los zompopos en ejército se dividen las áreas de las matemáticas. Los mosquitos en nubes aparte de atormentar a las personas se entrenan en deportes. Las hormigas filosofan diciendo cosas tales como que todos los mundos son iguales aunque diferentes o diferentes aunque iguales. Mi padre, el guerrillero Calixto es el observador alquimista de todo aquello y estuvo allí siempre cuando se ganó la eternidad. Mi mejor compañero en aquella montaña roja del Sur de Tegucigalpa.
Lamentablemente, el Gerente del Club nunca tuvo la capacidad para apreciar todo lo que era la Montaña Roja. Intuía algunas cosas y le parecían bonitas otras. Pero jamás logró captarlo todo gracias a su adicción al alcohol y a las drogas. El mismo reconocía que eran como sumirse en un mundo de sombras y que así lo prefería. Se trata de un hombre que del amor sólo había conocido el dolor y que huyendo de él prefería entregarse al instinto y las bajas pasiones. Es así como su vida era una constante aventura y un ir y venir a ninguna parte tal y como Flor de Lis lo definía por su conducta en el supermercado: Mi tío no sabe vivir, explicó,  porque todo lo que toma lo devuelve después. Para no gastar, dice. En cambio yo, llevo una lista, tomo lo que necesito y salgo de inmediato. Eso es saber vivir. Aunque la gente piensa que soy tonta porque a veces pido me envuelvan para regalo el jabón para lavar ropa o trastos y me lo regalo a mi misma.
-El problema de mi tío es que es masculino. Usted ha visto Mario que me pierdo en el árbol de la tercera dimensión. En la misma moran los dioses del amor de todas las mitologías. Afrodita es mi instructora y ella me ha enseñado que para ser perfecta no sólo debo conocer el arte de hacer la cama sino el de deshacerla. De estar desnuda sobre ella para ser la hembra perfecta. Porque en la cama no sólo se duerme sino también se despierta una. Algunos estudian y comen allí. Es por ello que el señor Elefante me prefirió a mí y no a mi tío y no es cuestión de que sean hombres y yo mujer. No porque dentro de cualquier hombre puede haber lo femenino y dentro de cualquier mujer, lo masculino. Depende de lo que uno decida para tomar el rol.
Cada uno de nosotros debe tomar discípulos y usted es el mío en el arte de la cocina y de los quehaceres intelectuales. Pero en las artes femeninas instruyo a mi protegida. A Nivia, a quien usted conoce. A ella le he dicho que puede conquistar a cualquier hombre. Pero también la he instruido que debe tener cuidado en sus actos porque los dioses son implacables cuando uno seduce con malas intenciones. Uno debe seducir para que lo masculino se mantenga erecto como los árboles y produzcan sombra, cobijo, protección, arte, ciencia, tecnología... hasta la guerra. Pero uno debe seducir para dar placer o amor. La primera regla es no acostarse de primas a primeras. Hay que hacerse la difícil... hay que hacerles creer que ellos son los que mandan para que cuando nos penetren se sientan dueños del universo... conquistadores... reyes sobre nosotras. Muchas veces, cuentan los dioses protectores del amor de todas las mitologías, eso sólo es pura ilusión. Lo femenino es lo inteligente, lo que fertiliza, lo que da la vida... si  se da cuenta, el planeta es femenino. Es la madre Tierra pero antes de ser madre ha sido hembra y antes de hembra, discípula instruida por los dioses.
Si bien el inicio es el mismo para seducir lo masculino, se debe tomar en cuenta la individualidad de cada ser. Por intuición lo conocemos y es así como yo a veces he dado la pauta con los hombres y otras me hago la disimulada y dejo sean ellos los que lancen la propuesta. Pero siempre es como yo quiero aunque ellos piensan que no. No hay peor cosa que hacer el ridículo en el arte femenino. Primero desié al señor Elefante. Luego, el destino usó a mi tío para traérmelo. Con él me hacía la tonta, la que no sabía. Esperé el momento de más ardor en su necesidad de mujer y dejé me viera bañándome desnuda. Me echaba el agua con guacal como danzando y él se me tiró encima. Dejé que hiciera lo que quisiera y se instaló en mi cuarto. Allí ya fue mío Muchas veces quería resistirse a mi seducción y me rechazaba. Me decía cosas que a cualquier mujer ofenderían. Yo me hacia la tonta, como que no oía porque en sus momentos de ardor no había nadie más que yo allí.  Cuando los dioses ven mala intención en la seducción no dejan que las circunstancias sean propicias pero estas lo son y una debe aprovecharlas. Se cuando tiene una erección y vendrá a mi. Siento un infraolor que me avisa y dejo que haga como él quiera porque mientras él piensa me posee quien realmente lo posee soy yo. Parezco tonta pero no lo soy.
Ahora bien, los dioses no hubieran hecho propicia mi relación con el señor Elefante si mis intenciones no hubiesen sido buenas con él y conmigo. Mi deseo era simplemente amar a un hombre y ese hombre necesitaba ser amado. En cambio, a mi tío no se le cumplió porque su deseo siempre tiene una mala intención implícita que nada tiene que ver en el amor. Para él la cama es un lugar de sometimiento, de mostrar su poder. Y él si penetra no es por amor sino para tomar posesión de un objeto. Y eso es lo que hacía con el Señor Elefante. En cambio yo, le doy amor. Y como él, aparte de hacerme el amor, comer la comida que le doy, gastarse el dinero que trabajo ve televisión todo el día patas arriba acostado en una cama, me encargo de alquilarle siempre películas para que el fin de semana en vez de ver tele vea algo de buen cine. En medio de la docena de películas que alquilo para él, le pongo una que otro porno para que se me caliente y luego poder yo enfriarlo. Lo bueno es que yo siempre quiero enfriarlo. Pero si  no fuera así, le prepararía un fresquito de Pozole. Se hace con  agua hervida, vainilla, harina de maíz molido o masa de maíz cocido, canela. Se le agrega mucho hielo y le quita a uno cualquier tipo de calor. ¿El secreto? Hacerlo en agua hervida con calzón de mujer. Al derecho es para calentarlos y al revés es para enfriarlos. Pero hay que tener cuidado que el calzón no lleve la etiqueta con la marca. No sé por qué, fíjese Mario, pero si lleva marca no sale lo que uno pretende. Así que es mejor asegurarse no lleve etiqueta y si el calzón la tiene, quitársela. Ahora bien, aunque usted sea hombre use calzón porque recuerde que el arte de seducir es femenino. ¡Nada de calzoncillos para esta receta!
Usted no crea que yo soy tan tonta. Una forma de desquitarme de mi tío fue usar un calzón de Nivia cuando le hice el fresquito de Pozole. Por eso es que la desea a morir. Como yo le lavo la ropa a ella, ni cuenta se dio que le quité el calzón e hice mi trastada para que mi tío se enculara con ella. Hasta le dijo que se divorciara de su marido y que abandonara a sus cinco hijos. Pero ella no es tonta y con mis consejitos, usted ya sabe. Y es que Nivia, como buena representante de Afrodita en la tierra, ha heredado mis virtudes... usted me entiende, Mario. Ella debe ser lo que es con su marido y no con él. Pero él enculado, qué va a darse cuenta.
-¿Y si ella accede a las proposiciones del Gerente?
-Depende porque si le hace daño a su marido que es un buen hombre y a sus hijos, los dioses le retiran las virtudes y su ayuda. Pero si es sólo para refrescarse un poco y nutrir su matrimonio, la cosa pasará por desapercibida ante los ojos de los regidores del amor. Sobretodo, cuando ya ha sido advertida. Antes que usted llegara, a Nivia le gustaba uno de los meseros del Club. Pero ella no a él. Mi tío quiso aprovecharse para acostarse con los dos al mismo tiempo. Pero él le dijo que no le gustaban los culeros, los gays. El se enojó diciendo que ella era una prostituta y que su casa no era un burdel y aprovechó que el marido de Nivia llegó a traerla y le pegó al mesero. Yo me moría de la risa al ver cómo mi tío es usado hasta por los mismos dioses. A veces pienso que mi tío si va a acostarse con ella porque mi tío pretende terminar en la cama con ella y el marido ya que su delirio es un trío. A ver qué dice el marido. A ver qué dice ella. A ver qué dicen los dioses. Puede caerles muy bien el asunto siempre y cuando refresque el hogar. Mientras tanto, ella le hace creer a todo mundo que ve a mi tío como el padre que nunca tuvo.
-¿Y qué pasaría a la hora de ser ella castigada con usted?
-Conmigo nada, toda vez esté de acuerdo y me aleje de ella sin compadecerme en su desgracia y sin tampoco decirle nada. Generalmente,  los dioses pierden en la incertidumbre... en la ansiedad... en la desesperación... en la neurosis... en la locura.... en la muerte misma. Una cuando cumple la misión de tener discípulos corre siempre el riesgo de verlos corromperse, destruirse a sí mismo. Es parte de los dolores que nos hacen crecer. Si eso llega a pasar quiero que me preste el Sombrero de Vida para ver las cosas objetivamente y sin sentimientos porque me decepcionaría Nivia.
Flor de Lis me explicó que los dioses tenían reservada una misión especial a Nivia: Escribir el Manual de la Danza  en la que iría implícita los secretos de los movimientos del Cosmos que condensamos los seres humanos a la hora de bailar. Nivia, sin saberlo, se apasionó desde niña por todas las disciplinas que implicaban movimiento: Danza, baile, deportes, sexo. De hecho, cuando salíamos con el Gerente del Club, Flor de Lis y el Señor Elefante, nos gustaba bailar horas enteras y siempre me daba la impresión que se difuminaba entre la iluminación y efectos especiales de la pista de baile o que entraba en trance, lo cual atribuía yo a su ascendencia costeña. Cualquier tipo de pista se rendía a sus pies. Desde las más sofisticadas de la Zona Viva de Tegucigalpa hasta lugares folklóricos como el bar Bolero´s, antro del Centro Histórico donde convergen droga, sexo pagado, música estridente y trances de todo tipo con seres del mismo infierno.
Cuando Nivia y su marido, me invitaban a verlos jugar deportes de pelota a cualquier cancha, parecía que Nivia se convertía en el movimiento mismo. Cuando nadaba en la piscina del Club, Nivia parecía tornarse agua. Le hace mérito a su nombre ¿verdad?, exclamaba el marido en nuestras conversaciones cuando yo exaltaba su dedicación y esfuerzo a lo que fuera movimiento. Parece una nube blanca como el algodón o la nieve que parece moverse sola y a voluntad con el viento..
A propósito y cambiando de tema, Mario, me dijo Flor de Lis, me gustaría le dijera a Guillermo la verdad. Le dijera por qué ve usted el cielo catracho en sus ojos. Por qué él se llama Guillermo. Aproveche que va a acompañarlo a España al juicio de los militares. Sin duda, va a caerle mal el asunto por una parte pero le encantará por usted. Acepte mi consejo acuérdese que yo sé lo que le digo siempre.
Antes de irse a España, vamos a invitar a Guillermo a comer un dulce de sandía. Así le verá el lado dulce a lo que usted va a decirle. Se toma la sandía, se le quita la cáscara de encima, dejando la carne blanca que nadie come y el interior rojo. Al estar pelada, se parte en varios pedazos. Dependiendo la intención, es la fruta con que se acompaña. Nosotros le pondremos melón con cáscara y jocotes tronadores, conocidos aquí en Honduras como ciruelitas. Lo ponemos en una olla a hervir con poquita agua y bastante azúcar, dependiendo la cantidad y como la intención es la que usted y yo sabemos, ni bien empiece a hervir vamos a echar una fotografía suya Mario y de él para que estén unidos siempre. Tienen que ser fotografías separadas. No una en la que estén juntos porque si la intención fuera separar, la fotografía tendría que ser de los dos juntos, se corta con un cuchillo de cocina y se echa. ¿Me entiende? Se une lo que está separado y se separa lo que está unido.
Y así fue. Antes de irnos a España, Flor de Lis y yo invitamos a Guillermo a comer aquel exquisito postre. Al llegar, al viejo continente, esperé el día después del estreno de El Hijo de los Dioses, mi última obra de teatro de tema gay que  coincidía en ser el día previo a las audiencias de la Corte en la que me enfrentaría con el Arcángel de la Muerte y el pasado de mi Patria.
-Yo sé que vienes por solidaridad conmigo al juicio y entenderé si decides no hacerlo, después de la noticia que voy a darte, le dije.
-¡Noticia! ¿Qué noticia?
-Te he contado que mi bisabuelo paterno se llama José Guillermo.
-Si. Y luego que tu abuela paterna se llama Guillermina en honor a él. Y que ella salió en lo ecuánime y decente igual a él. Y que tú lo artista, lo tienes en parte gracias a él que era uno de los músicos más importantes de Morazán, El Progreso, su pueblo natal. Y que tu tío abuelo, Pedro, su hijo más pequeño, heredó sus dotes naturales y sobrenaturales como aquella de tomar la hoja de cualquier árbol y sacar de ella melodías conocidas y desconocidas y que tú piensas que el estado dionisiaco de Pedro era una especie de trance en la que se comunicaba con sus antepasados. También me has contado que  uno de sus bisnietos, el hijo de tu tío paterno, tu primo, se llama José Guillermo en honor a él. También, tu prima, la hija de tu tía Margo, se llama Guillermina.
-Mjú. Pero hay alguien más en la familia que también se llama Guillermo.
-Nunca me has hablado de...
-Se trata de un hermano mío sólo de papá.
-Me has hablado de tu hermana Patricia, propia de madre y padre. De los de padre oficiales, Arturo y Alejandra... y de otros dos, hombre y mujer. El hombre se llama Danilo y la mujer....
-No es mujer sino hombre y se llama Guillermo.
Ni bien Guillermo se enteró era mi hermano, me abrazó. Me da vergüenza ser hijo de un guerrillero, me dijo pero contigo es como...Ay no... te va parecer estúpido pero delicioso como el postre de sandía que me convidaron tú y Flor de Lis antes de venirnos a España.
Como siempre lo que pienso lo digo, no pude resistirme de decirle a Flor de Lis que en medio de su apariencia de niña tonta, ella hacía lo que le daba gana y manejaba las cosas siempre a su antojo. Todo lo contrario sucede con su tío quien aparenta ser inteligente pero no lo es. La comparación es válida: Cuando ambos piden amor, ella, aparentemente tonta, lo tiene y es él quien se lo lleva. Cuando él pide amor, ella no le lleva nada y debe ir a las esquinas a comprar. Pero como lo que se compra es el sexo, amor nunca tiene. Tal vez por eso llegó a la conclusión que sus levantes nocturnos, hombres o mujeres deben ser para incrementar su fortuna. Su objetivo final ya no es el coito sino al tener desnudos o desnudas a las personas, contarles los vellos de los genitales, anotar el número en una libreta y al día siguiente salir a comprar un billete de la lotería, correspondiente a dicho número.
Todos piensan que soy tonta, dice Flor de Lis. Pero no lo soy. Por ello, estoy segura que mi tío jamás se va a sacar la lotería. Sé que la lotería es cuestión de suerte y no de pelos. Menos púbicos. Cierta vez, mi tío enganchó en la calle a un marero... era sucio y mal oliente. Lo metió a un taxi y lo llevó a nuestra casa de Comayagüela. Allí lo desnudó pero el individuo dijo que el calzoncillo no se lo bajaba porque él no era gay y no iba a tener relaciones sexuales con semejante viejo.
Mi tío le rogó, le lloró, patalió. Suplicó que le cumpliera.... Pues, el individuo accedió cuando le dijo le iba a dar algunos lempiras y ¿cuál sería su sorpresa al ver que aquel muchacho no tenia vello púbico porque se afeitaba los huevos? Tanto que me costó bajarle el calzoncillo y tanto pisto para nada, pensó. Así que lo dejó allí, en su cama y salió con los mendigos que duermen en la esquina del Hotel Honduras. Al manosear a la vieja que duerme en la esquina, esta lo maltrató.
-Hijo de la gran puta, andá a tocarle la cuca a tu madre, le dijo.
Lo sé porque como de tonta no tengo ni un pelo salí tras él dejando la puerta abierta de la casa sin antes no dejar de cerciorarme que mi tío salió sin sus llaves. Cuando le dijo mi tío a la vieja que sólo le quería contar los pelos, le dijo que estaba bueno y como llevaba años sin bañarse, cuando abrió las piernas salió un tufo a desagüe que  tardó por lo menos un mes para que la Municipalidad lo extinguiera. Por fin, mi tío tuvo un poco de decoro y desistió de su hazaña al darse cuenta que aquella señora estaba llena de ladias. Me imagino que le dio asco.
-Pues si querés así, bueno y si no anda ve qué te conseguís hijo de puta. Esos animalitos son mis únicos amigos y no me los voy a quitar por vos.
El resto de menesteroso se despertó y empezaron a hacer cola exigiendo que mi tío les contara los vellos. Al primero no lo quiso porque  los tenía muy largos y enredados. Con el segundo, ya iba contando la mitad cuando llegó a una cana y no sabías si incluirla o no. Mientras el tomaba tiempo en su decisión, yo entré a la casa y le puse cara de tonta al muchacho que estaba desnudo esperando que mi tío le pagara. Sin decir más me empujó a la cama y me hizo el amor varias veces. Cuando regresó mi tío, me fui para otro lado porque si nos pescaba me iba a echar de la casa de nuevo diciéndome era una cualquiera y cuando se le olvidara me iba a volver a llamar suplicando mi regreso porque soy su sobrina favorita.
Mi tío le dijo al muchacho que qué hacía allí y le dijo que esperando que le pagara. Mi tío le dijo que no le iba a dar nada porque tenía los genitales pelones y entonces el muchacho amenazó con ahorcarlo con una correa. Mi tío empezó a gritar y llegaron los mendigos a auxiliarlo. El muchacho salió gritando de la casa, diciendo iría a la Policía porque había sido violado. Todos se reían y le decían a mi tío que debe responder si él quedaba embarazado. La que quedó embarazada y tuvo que abortar fui yo.

Sin comentarios....

miércoles, 20 de noviembre de 2013

El sombrero de Vida, 10

El sombrero de Vida

Novela de Augusto Cesar

A Vidalia Gutiérrez, la dama de los sombreros


“Sus caminos estaban trazados desde el principio y no pudieron sino recorrerlos”, Isabel Allende en De amor y de Sombra.   


A Guillermo Núñez, por hacerme ver en sus ojos el cielo catracho. A Faustino Portillo, el guanaco, flores de lis en su tumba.


“Hay tiempo para todo, e incluso hay tiempo para que los tiempos se junten”, Louis Pauwels y Jacques Bergier en El Retorno de los Brujos.

1

Jueves Santo. La Luna de Nisan termina de redondearse en el cielo y el Sol de acercarse a la Tierra para dar paso al día más caliente del año. Aquel que se viste de santidad en el mayor acontecimiento cósmico de agonía, muerte, luz y vida. Tras su último aullido, Cholopo convertido en cenizas de perro muerto quedó atrás. El viento empezó a arrastrarlo aunque yo sabía era la Fraternidad de Characoteles que lo llevaban a su destino final. Guillermo no podía decir palabra alguna del susto. Entramos al Club y a la oficina donde de inmediato divisé una carta sobre mi escritorio. Iba a tomarla cuando Guillermo me tomó del brazo y me abrazó.
-Gracias por salvarme, dijo mientras con mis dedos le quitaba las lágrimas que bajaban desde sus pupilas.
No dije nada porque no había nada que decir. Preferí que el silencio acentuara aquella sensación de finalización de lectura o de filme para cine o TV. Guillermo vio la carta y sonrió. Parece es de tu amiga Vidalia porque los sellos son gringos.
Observé el sobre y le dije que no se equivocaba. Lo abrí y leí en voz alta el contenido de la misma: Estimado Mario, espero estés bien y disfrutando de la magia de la Montaña Roja del Sur de Tegucigalpa allá en Honduras. Igual con la inspiración y el sombrero que te envié. La verdad es que al ver la urgencia de respuestas para tus interrogantes sobre el mismo es que te escribo muy brevemente.
No puedo decirte más de lo que sabes en torno a su utilidad pero si de algo te sirve, te cuento que María Antonieta, la reina decapitada de Francia tenía una modista antes de la Revolución llamada Mademoseille Bertin. Era igual de acuciosa que yo en sus confecciones. Una vez, remozando con mano hábil un sombrero, exclamó: “No hay nada nuevo, excepto lo que se ha olvidado”.
Por supuesto que cuando me enteré del asunto, en lo primero que pensé es en lo que dices en tus conferencias sobre Platón quien, según tú, decía que el hombre no aprende nada. Al contrario, lo sabe todo. Basta que lo recuerde. Eso fue lo que me inspiró para buscar uno de los diseños más estrafalarios en la sombrerería de Mademoselle Bertin. Y encontré el que reproduje en el sombrero que te envié y que tu has denominado El Sombrero de Vida porque a mí en vez de llamarme Vidalia me nombran Vida, lo cual me gusta porque la vida es la vida aunque yo sea yo. ¿Comprendes?
-Esa tu amiga es algo enredada para coser y para escribir, bromeó Guillermo a lo que yo sólo sonreí.
-Recuerda que los sombreros más que del que los hace o inspira son de quien se los pone. Por eso en la nota que te envié, además de la nota de Isabel Allende, te dije: Que el Universo de este sombrero te sirva para escribir... y para amar. Por cierto, me alegro hayas guardado en tu libro de cabecera la tarjetita con dicha leyenda y el fragmento de la novela Eva Luna: “...tuvimos la suerte de tropezar con un amor excepcional y yo no tuve necesidad de inventarlo, sino sólo vestirlo de gala para que perdurara en la memoria, de acuerdo al principio de que es posible construir la realidad a la medida de las propias apetencias...”. 
Nunca olvides donde está esa tarjeta porque todos tenemos la suerte de dichos tropiezos pero de cada quien depende como se tropieza o si lo inventa o no... o lo viste de gala para que perdure en la memoria. Y aunque parezca un precepto mágico, es más una ley de la vida poco descubierta que es posible construir la realidad a la medida de las propias apetencias.
Sabes perfectamente que tus deseos siempre van a cumplirse. Los imposibles no existen y que si estás en esa Montaña Roja del Sur de Tegucigalpa es porque construiste tu realidad en forma de Montaña Roja del Sur de Tegucigalpa.
Salúdame el cielo catracho en los ojos de Guillermo. Y a él, por supuesto.
Te extraña, tu amiga Vidalia Gutiérrez.
Instantáneamente me hice la promesa de hacer la realidad a la medida de mis apetencias porque sabía podía hacerlo. Pero necesitaba que esta realidad fuera la Montaña Roja del Sur de Tegucigalpa para hacer la transmutación adecuada. Me empezaba a percibir a mí mismo otro que quizá nunca existió pero que ya era un hecho. Guillermo  no dijo lo que pensaba decir. Prefirió responder el teléfono cuando llamó el Gerente y propietario del Club a quien me lo comunicó inmediatamente.
Le pregunté si había llegado a su destino, Belice  me dijo que no. Que se quedó en San Pedro Sula porque sintió ansiedad en el viaje. De Tegucigalpa a San Pedro se le alteró la presión y tomó una pastilla. Cuando los paramédicos lo atendieron le dijeron que no tenía nada. Al transbordar y empezar a moverse el avión empecé a sentirme mal, me dijo. Así que le dije al piloto que detuviera el avión y me bajé en medio de la pista. Así que ya no voy a Belice. Lo que es raro es que desde que puse los pies en la pista siento algo en el pecho. Como si mamá estuviera dentro de mí. Llego en un rato a Tegucigalpa. Adiós.
Al colgar, conté a Guillermo lo ocurrido y me puse a observar el retrato de principios de los años 30 de la mamá del Gerente. Siempre he admirado la esbeltez y elegancia de esa dama, pensé. Es raro, me dijo Guillermo por los sueños que el Gerente ha tenido. Soñó a su madre, la del retrato, que había venido al Club. Le dijo que para sacar lo malo había que barrer de adentro hacia fuera y que dónde estaba la pomada que ella había traído hace 40 días, fecha exacta en que su hija mayor ingresó al hospital enferma de diabetes.
-En el fondo lo que ha de querer el Gerente es no dejar a su hermana porque se ha de haber impresionado ayer que la vio en el intensivo del Hospital. Están a punto de quitarle el resto del pie.
-Si Mario, pero no olvides que el mismo día que el Gerente soñó a su señora madre, la vio bajar de las gradas del segundo al primer piso. Y estuvo de testigo la huésped nicaragüense.
-Lo que no te he contado es que ella, la madre del Gerente, en ese momento no estaba en el retrato.
-¿Quieres decir que se sale del retrato?
Aquella dama elegante se ve más atractiva porque fue retratada junto a su hermana caminando por las calles de Tegucigalpa. El movimiento da la impresión que el instante fue acaparado en aquella imagen. El gesto de caminar fue perpetuado al igual que el roce del bolso colgando de su hombro izquierdo. De acuerdo a las descripciones que el Gerente me ha dado de ella, he llegado a entender que la inmovilidad no era para la dama y que ni esa fotografía pudo capturarla. Lo contrario con la tía, quien prefería la quietud, el reposo, el descanso, estar sentada y casi no moverse. Doña Lidia, en cambio, es una mujer que ni la muerte detuvo y siempre estuvo presente, revoloteando cual ángel alrededor de su hijo para ayudarlo siempre en los momentos que él más necesitaba. En eso ni la muerte la detuvo.
Guillermo nunca opinó sobre aquello que dije. Como siempre, se reservó al ver que aquellas cosas extraordinarias no lo eran para mí. Ya sabía mi experiencia con mi padre, el guerrillero Calixto y sin duda pensó que fantasía o realidad aquello era parte de mi constante “construir la realidad a la medida de mis propias apetencias”. De hecho todo lo que me acontecía, cotidiano o no, ordinario o extraordinario, normal o paranormal, su mente científica y racionalista así lo explicaba todo. En ese sentido, parece que la nota que Vida me envió le servía más a él que a mí.
Guillermo se retiró poco antes que regresara el Gerente quien de inmediato entró a  sus habitaciones. Todos percibimos un aire extraño en el ambiente. Pero nadie quiso decir nada. Fue el alboroto de las 3 de la madrugada lo que dio sentido a todo aquello. La hermana había muerto en el Hospital. Por ello, dijo el Gerente llorando, sentía a mi mamá dentro de mí. Ella me obligó a quedarme. Siempre me decía que en todos los sepelios yo debía representar a la familia y sobretodo a ella. Quise compartir de inmediato aquella experiencia con Guillermo. Pero por la hora, pensé no era prudente. Lo hice hasta que llamó a media mañana, después que salió el Sol y el Gerente estaba ya en la funeraria cumpliendo con los mandatos a su madre.
La difunta fue enterrada la mañana del Viernes Santo. Pese a que el Gerente y su sobrina estaban muy cansados al regresar del entierro, ella me dijo me preparara porque cumpliría su promesa de llevarme a ver la procesión del Entierro de Jesús que sale de la Catedral de Tegucigalpa. Nos  iríamos a media tarde y mientras, ella descansaría.  Al notarla agotada decidí ayudarla  a limpiar y ordenar la cocina. Mientras fregaba los trastos vino a mi mente una de las recetas de cocina de aquella chica de apariencia sencilla e insignificante pero que, diestra en las ciencias más cotidianas (limpieza, cocina y orden) se había convertido en recipiendaria de la sabiduría más antigua y útil de la humanidad.
Una vez me dijo: Piensan que yo soy tonta porque no soy ilustrada en aspectos universitarios... porque cuidé a mis hermanos cuando quedamos huérfanos... porque  toda mi vida me la he pasado cocinando, haciendo limpieza, lavando ropa, arreglando camas, fregando trastos... pero no saben que yo sé muchas cosas que otros no saben. En efecto, aquella chica en medio de sus recetas, decía siempre: Ahora si usted quiere esta receta para algo espiritual pues debe ponerle... (y aquí venia el ingrediente).
Fue ella quien me enseñó que lavar trastos es una forma trascendental de meditación. Por ello, mientras ella descansaba y yo la ayudaba vino a mi mente el Vía Crucis que yo sacaba los Viernes Santos y que ahora por no estar en Guatemala lo sacaría un delegado para el efecto y que mucho tiempo atrás mi padre, el guerrillero Calixto, mucho antes que yo naciera –murió antes que yo viniera al mundo-, participaba en la realización de uno.
Al concluir de fregar trastos recordé la receta de la tortilla de harina. Se hace una mezcla  de harina de trigo, poquito de agua, poquito de polvo de hornear... se revuelve todo muy bien. Se hacen bolitas. Se aplastan estas entre dos tablas pero antes se colocan entre dos pedazos de plástico para que no se peguen a las tablas. Ya aplastadas se fríen en una sartén con aceite. Pero si usted quiere llegar al espíritu de la tortilla y seducir (la comida fue hecha para seducir, atraer o matar) desee profundamente que esas ruedas sean círculos de amor en cuyo centro estarán dando vueltas usted y esa persona alrededor de ese sentimiento. Si usted sólo quiere amar o que sólo lo amen no piense en los lados de la tortilla sino sólo en una de sus dos caras. Pero si quiere amar y ser amado no olvide ninguno de ambos porque puede cometer un error muy grave del cual se arrepentiría toda su vida.
Cuando sentí ya Flor de Lis se había arreglado y fuimos al Entierro de Jesús que moría ese día a las 3 de la tarde. Nos dejaron entrar al balcón del Palacio Municipal para tomar las respectivas fotografías y desde allí divisamos cómo la Plaza Central de Tegucigalpa se tornaba un hormiguero de gente que, poco a poco, se congregaba. De pronto, empezaron a salir las andas, reminiscencia de la cultura española conquistadora. En una de ellas, la imagen de Jesús muerto después del suplicio de El Calvario. Atrás, la banda, un grupo de diecinueve ángeles y  la Virgen María llorando, con las manos entrelazadas a la altura del pecho, un resplandor de castidad y el puñal en el corazón, símbolo del dolor eterno de cualquier madre.
Vinieron a mi mente todos aquellos hombres muertos y mutilados por el Ejército y la guerrilla en mi país y todas aquellas mujeres que, siendo madres o no, quedaron desamparadas. Una de ellas, la Premio Nóbel que hacía gestiones en España para que militares fueran enjuiciados. El punto central de sus gestiones es la quema de la Embajada española, en la cual murió Vicente, su padre. Claro que a la Premio Nóbel le falta la estética nata de mestizas, españolas, blancas y criollas para aparentar ser una Virgen pero su dolor y ansiedad es el mismo y emblema de todas las mujeres víctimas de la guerra en mi país.
-¿En qué piensa Mario?, me dijo Flor de Lis.
Al contarle, me dijo que le parecía que era mejor me olvidara de todo aquello. Para ello, la receta de la torta de huevo y arroz le puede ayudar. Revuelve el arroz del día anterior en huevo, lo pone en una sartén a freír. Pero mientras hace el revoltijo debe cerrar los ojos y apretarlos bien y decir varias veces que se me olvide, que se me olvide, que se me olvide lo que usted quiera olvidar. También sirve para recordar cosas que la memoria ha sacado de la cabeza. Así es como yo he podido encontrar hasta las llaves perdidas de la casa. O me olvido de la forma ofensiva en que mi tío me trata a veces.
-Muchos piensan que el guaro hace olvidar, dijo Flor de Lis. Pero el guaro es un demonio que se alimenta de recuerdos y como es muy glotón pide siempre más y más y si usted se da cuenta ningún bolo olvida sus penas como se aseguran a sí mismos o le aseguran a los demás es la motivación de su vicio. Y mire cómo son las cosas porque cuando era niña yo si era tonta aunque la gente cree me quedé tonta pero usted sabe que no lo soy... pero yo de pequeña al serlo creía que la Virgen tenía que olvidarse también de sus dolores y el Viernes Santo le traía siempre una torta de arroz y huevo. El viejo mañoso de guía del anda, me la recibía y qué si él se la comía. Cuando llegaba yo al día siguiente a recoger mi plato, me lo daba bien limpiecito y me decía que la Virgen se lo había comido. Entonces por qué sigue llorando, le decía yo al ver la imagen. Ah es que así le gusta a ella, me decía.
Yo dejé de ser tonta como a los quince años. Era bien bonita y tenía las nalgas bien puestas pero no sabía nada de sexo. El último Sábado de Gloria que llegué a traer el plato vacío, me dijo el guía de anda que estaba colocado bajo las andas y que me metiera a traerlo allí abajo. El muy pícaro lo que quería era verme el calzón. Ni bien me agaché, me agarró por la cintura y me bajó el calzón un poquito. No cabe duda que el instinto es el instinto porque no me dieron ganas de que me lo subiera sino de que me lo bajara más. Así que no protesté para nada. Y me empezó a sobar las nalgas y a jalarme deliciosamente los pelos de la vulvita. Primero me sentí incómoda pero luego luego me dio cosquillas y de allí sentí bien bonito.
El viejo se metió bajó el anda y me jaló. Me dijo que la Virgen quería recompensar los platos que le había llevado todos esos años y le pidió a él me hiciera disfrutar. Y vaya si no... Ya se imagina usted lo que pasó y desde entonces me gustó el sexo. La gente piensa que soy tonta y que no puedo pero de tonta no tengo nada. Por eso aquel día, mi tío me echó de la casa cuando me agarré a uno de sus amigos en una de las fiestas que él preparó. Pero luego se le pasó y me volvió a llamar para que volviera a servirle. Me convenció diciéndome que era su sobrina favorita aunque lo que quería era tener alguien a quien tratar mal y echarle la culpa de todo.
Pero yo me desquité cuando le quité a su amante el señor Elefante. Me lo metió al cuarto para aparentar... Esta es una tonta y este es un hueco, dijo mi tío el Gerente. Pero ni el señor Elefante es hueco ni yo tonta. Y hasta mi tía madre, la mamá de mi tío, la que se sale del retrato a caminar por el Club estaba contenta porque siempre dijo: Esta pobre Flor de Lis es tan tonta que ni marido va a encontrar. Cada vez que me lo decía me acordaba de todos los hombres que se me han metido a mi vulva desde aquel Sábado de Gloria de aquel año cuando preparé por última vez la torta del olvido que me gustaría usted prepara para que se olvidara de las masacres de su patria. Ahora si no quiere, por lo menos piense que no sólo en Guatemala ha habido masacres. Aquí en Honduras tuvimos las nuestras también. Mi otro tío, el hermano del Gerente fue guerrillero de los buenos. No, si usted no crea que yo no soy tan tonta como parezco… bien que sé todo de todo. Y la cólera que da es que hay otro tipo de masacres de las que nadie dice nada de nada: Cuando fumigamos la cocina se mueren miles de cucarachas y hormigas. Y al limpiar el jardín, los zompopos son las víctimas. Dicen que en el Ártico matan a las focas por docena y en Noruega es a las ballenas a las que masacran. Los cazadores dejan huérfanos  por todas partes del mundo y nadie dice nada. No si yo me hago la tonta. Pero no lo soy. Sé muchas cosas que nadie sabe que yo sé.
Regresamos al Club. Cenamos. Nos acostamos pero yo no pude conciliar el sueño de inmediato gracias al calor y la cortina de zancudos. De pronto escuché los gemidos de una mujer a quien le hacían el amor. Sonreí. Comprendí de inmediato que era Flor de Lis acurrucada en el moco del Señor Elefante, sostenida por sus brazos de los colmillos de marfil con sus  piernas abiertas para que con la lengua vibrara toda su feminidad. No me costó imaginármelo.
Pero Flor de Lis no sólo sabía de cocina. En todo lo que hacía había secretos y filosofía. Al ir al Supermercado, por ejemplo hacía la travesía de la vida. Mi tío no sabe vivir porque todo lo que toma lo devuelve después. Para no gastar, dice. En cambio yo, llevo una lista, tomo lo que necesito y salgo de inmediato. Eso es saber vivir. Aunque la gente piensa que soy tonta porque a veces pido me envuelvan para regalo el jabón para lavar ropa o trastos y me lo regalo a mi misma. Otro ejemplo que podemos dar es en el arte de hacer la cama. Flor de Lis asegura que si uno quiere ser feliz no debe poner los cojines siempre en el mismo lugar. En los pies, es muy divertido, asegura.
-Quiero hacer un trato con usted, me dijo una vez Flor de Lis. Voy a enterrarme para que crean soy tonta. Pero lo que haré será deshacerme de mi tío quien, al creerme muerta, me dejará en paz de una vez por todas. Yo a cambio de su silencio, Mario, vendré a instruirlo en los secretos de los quehaceres domésticos que sé y parte de sus exámenes será la comida que prepare y que degustaré yo.
Acepté con gusto y pronto Flor de Lis fingió morir. Fue enterrada en el jardín del Club justo en el lugar donde su tío, en honor a ella sembró una flor de lis. Sólo el señor Elefante y yo supimos la verdad. De mi nadie se sorprendía cuando decía tenía comunicación telepática con ella desde el más allá pero del Señor Elefante si. Parece le dio un ataque de castidad y ya no tomó mujer. De la tristeza de haber perdido a mi sobrina, decía el Gerente pensando se había librado de su rival en la cama, ya ni se le para el moco.
Al día siguiente del sepelio figurado de Flor de Lis llegó al Club una carta para mí. Era de la Corte Española donde se me pedía mi colaboración para declarar en el juicio en contra de militares de Guatemala. De inmediato llamé a la Embajada de España en Tegucigalpa  y se me explicó que no era un citatorio y si quería no iba. No era de carácter obligatorio y no utilizarían las vías diplomáticas para presionarme como lo estaban haciendo con los otros testigos. Además, me dijo el Canciller español, puede aprovechar su estancia allá. Me habían investigado y sabían yo iría a España al estreno de mi nueva obra de teatro. Por eso consideraron mi participación. De lo contrario ni lo hubiéramos tomado en cuenta, aseguró mi interlocutor. No cabe duda, pensé, que el destino trazó nuestros caminos desde el principio y no debíamos ni podíamos hacer más que recorrerlos. Por otra parte su declaración no será tomada desde el punto de vista legal, social  o político sino moral. Esas son las instrucciones que tuvo el jurado.
Al contárselo a Guillermo, estaba feliz porque precisamente él iba a aprovechar mi ida a España para concretar una visita que tenía pendiente. Me muero por ver tu obra que por atrevida sólo en España aceptaron los productores estrenarla. Pero Europa es Europa. Guillermo tenía planes de quedarse para completar su especialización científica. El Gerente al enterarse nos ofreció la casa que tenía disponible en Madrid para que estuviéramos más cómodos. CONTINUARA.


Ella es América Canales a quien el autor considera su amiga monumento hondureña e inspiración como ocurre en esta novela donde la mítica Nivia, de esta tercera parte.